El Blog de Motín, Capítulo 2: “Ariel Levy, luchador profesional”

A estas alturas hablar de Ariel Levy como luchador, es algo que puede parecer normal para los fans, o incluso, “común”. Cada vez sale más en la prensa la carrera como luchador de Ariel. Ya no es el actor y luchador. Es el “luchador profesional” Ariel Levy. Pero hubo una época donde la historia era muy distinta, y tuve la dicha de poder ver ese camino desde el inicio, hasta una etapa más reciente.

Ariel Levy desde muy chico fue fanático de la lucha libre, como todos nosotros, y a lo largo de su vida personal se desarrolló en otras áreas: inició una carrera como actor, que lo llevó a grabar películas y series, pero las ganas de subirse a un ring y cumplir su sueño todavía estaban. Cuando CNL comenzó a fines del 2014, nosotros sabiendo de su fanatismo por la lucha, lo invitamos a participar. Los fans lo vieron como una ofensa, los promotores como un chiste, pero él quería ser luchador sin importar el “qué-dirán”. Y a la prensa obvio, le llamó la atención este nuevo proyecto del actor, que además ya tenía una banda a su haber (Don Nadie). “Una más de Levy” pensaron algunos periodistas.

Luego de prepararse 6 meses para debutar, en julio de 2015 fue su primera lucha. Esta lucha, y sus otras apariciones ese año en CNL fueron casi anecdóticas para la prensa, y siempre se le mencionaba como el actor chileno que se subía al ring. Los fans también seguían viéndolo como actor y no como luchador. Incluso, como un “imitador” (si amigos, su personalidad en el ring era burlarse de los fans imitando luchadores famosos) pero detrás de todo esto, Ariel mejoraba lucha tras lucha. Entrenaba más rigurosamente, y con variedad de entrenadores. Para él, ser luchador se había convertido en una especie de carrera paralela para cumplir sus sueños. Esto último hizo que los promotores comenzaran a ver a Ariel como un personaje atractivo para sus carteleras.

Ariel no sólo lucho en CNL, sino que se convirtió en un habitual en Xtreme Club, y así también empezó a visitar casi la totalidad de las 39 agrupaciones nacionales a lo largo y ancho de todo Chile, enfrentándose a rivales de todo tipo, en historias de todo tipo, en shows de todo tamaño. El 2016, el trabajo de Ariel como luchador ya empezaba a hablar por él en los círculos luchísticos. En los dos eventos “Batalla Real” de CNL, Ariel fue el retador al Campeonato Nacional en combates memorables ante Eddie Vergara el 2016, después el 2017 ante Bundy, en un bullado combate. Las dos veces no pudo llevarse el título y como el villano televisivo que era, se fue entre pifias de ambas luchas.

Así, Ariel comenzaba a adaptarse al medio de la lucha libre local y a ser más parte de él. De a poco se empezaba a ganar el cariño de sus pares luchadores, el respeto de los promotores, pero los fans aún no lo veían como un contendiente legítimo. A pesar de haber tenido luchas en el Teatro Caupolicán lleno, con luchadores extranjeros, y enfrentándose fin de semana tras fin de semana a los mejores luchadores que Chile ha parido. Ariel Levy seguía siendo un actor y no un luchador. “El actor de las promos en las radios”.

Sin embargo, comenzando el 2018, Ariel vio una oportunidad.

Mientras su vida luchística comenzaba a tomar forma, en el fondo de la cartelera de CNL el 2015 un joven Rocket comenzaba a mostrar muy de a poco, que tenía futuro en la lucha libre chilena. Pasaron los años, y Rocket se convirtió en el Campeón Nacional CNL y en un gran favorito de la fanaticada. Rocket se convirtió frente a los ojos de Ariel en el luchador que cerraba carteleras, que agotaba merchandising, y el luchador que todos quieren conocer en los Meet and Greet. Todo lo que él quería. Ser un luchador para Ariel ya no era “cumplir su sueño” sino que se convirtió en su vida.

Y así fue como Ariel aprovechó el CNL Tour Verano para hacer una apuesta como nunca antes. Se decidió a salir invicto de este Tour, ante 4 rivales. Si lo lograba, exigía una oportunidad ante el Campeón Nacional en Marzo, en Ignición. Contra viento y marea, con resultados polémicos, pero principalmente con mucha garra, Ariel logró salir invicto, y la lucha contra su reto más grande era inminente.

Las expectativas de los fans eran las de siempre: que Ariel hiciera muchas trampas, que utilizara algún recurso, o alguna promo para calentar los ánimos y generar polémicas, pero nada de eso pasó. Se presentó a luchar sin ninguna challa, sin ninguna entrada especial. Y la lucha empezó. Al inicio de la lucha, intentó superar a Rocket en lucha técnica, limpia, pero no pudo. Rocket lo humilló de entrada. Como vio que no podía superarlo ahí, llevó la lucha al terreno de los golpes. Ambos se calentaron, salieron del ring. La lucha subió en intensidad y cada vez los riesgos eran más grandes. Ariel lo entregó todo en esta etapa de la lucha, incluso quebrándose una costilla en un arriesgado salto desde el ring hacia Rocket que estaba en las sillas del público.

Cerca del final, como vio que no podía superar la potencia física de Rocket y adolorido por su costilla, decidió usar la silla. La vieja estrategia de la silla que incluso, le había dado la victoria en su primera lucha en el Teatro Novedades el 2015. Pero cuando escuchó las pifias al tomar la silla, pensó “esto no es lo que yo quiero ser” y dejó la silla de lado. Ese segundo de duda bastó para que Rocket con su experiencia lo superara, y la lucha se terminó. Una vez más Ariel caía ante el Campeón vigente.

Pero esta vez fue diferente. El público estaba de pie aplaudiéndolo como nunca, y no daban crédito de la épica epopeya que había sido Rocket vs. Levy en el Club Chocolate. Rocket le extendió la mano en señal de respeto. Al terminar la lucha en Ignición, la gente pudo ver al verdadero Ariel, al que lo entregó todo ese día en la lucha. 15 minutos de lucha fueron suficientes para mostrar el esfuerzo de años y la garra de ambos luchadores.

Ese día, entró al Club Chocolate un actor, y se fue un luchador profesional.

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